Su cigarro emanaba, olvido añejado, como si la vida exhalara su silencio anochecido.
Se pierde y se busca en reflejos de luz, que los alientos podridos que andan sin norte,
Su sueño se diluye en gotas solubles en los largos destinos que cuelgan de las sienes,
Haciendo prosa y verbo con la brisa de esta vieja ciudad, al final del trago fuerte, y metaliza cuando se averigua las venas en el baño…
Gabriel Briceño (Heavy) |