Repletos de silencio
se ahogan con mis noches
los atisbos de gloria.
Deseos incompletos,
ceguera permanente.
Contemplación en perspectiva equivocada,
disimulo de temblores recurrentes.
Búsqueda esperanzada en no encontrar.
Simpleza de olvidar por no temer,
reiterando las zozobras permanentes
y los giros repetidos.
Calendario afanado en replicar.
Los gritos se escuchan nuevamente
(otra vez los míos)
Silencio que duele
en el alma y en la piel,
decidido a mendigar por las respuestas.
Hundimiento para reflotar,
sombras que recuerdan a la luz.
Esencia diluída en el cemento
que a diario se recorre.
Insensible comodidad,
sin consuelo a lo que soy. |