NADA ES NADA
Quisiera que la nada pudiera retractarse.
La primera vez que te besé
sentí que el tiempo se detenía.
Había hecho algo que mi corazón
guardaba fielmente en el olvido.
No fue un beso de amor,
eso lo supe siempre.
Fue, por no menospreciarlo,
un beso de esperanza.
Tan corta fue la ilusión.
La última vez que te besé
sentí que el mundo no existía.
Te había esperado en la sombra
como un amante de juguete.
No fue un beso de amor,
ni tampoco de esperanza.
Fue, por no menospreciarlo,
el adiós perpetuo de tu alma...
©2005 David Escandón V. |