Chiquito que soñó con ser grande… y logró ser la persona más grande que conozco,
Pequeño… te tuve en mis brazos, te di de comer, te conté mis cuentos que no te hacían dormir… sino reír; y ahora se los contarás a tus hijos. Soñador incansable, hombre de esfuerzo, de consejo, y de confianza. Mediador, que más de alguna vez me ayudaste… que siempre me dijiste que eras igual a mí.
Tesoro mío, te tuve dentro de mí, compartiendo mi aire, mis nutrientes, y el tabaco de tu tío (¿puedes creer que aún fume?), que aprendiste a ser honesto, a sorprender, a ser estable y maduro. Corazón ¡cuánto te amo!, recuerda los momentos solos en la playa, haciendo castillos de arena hasta la una de la mañana; los cantos en tu cuna, los monos de nieve... ya vez, hay tanto. Amor, cuida a tu mujer y ama a tu familia, que yo voy con tu padre a conocer ese lugar de música celta (tú sabes que la amo), con espacio para cantar, escribir, pintar, leer, soñar… y amar a tu padre… He muerto de cáncer, pero estoy contigo, no te sientas solo; tu mujer te ama y te tiene un regalo: muy pronto serás Padre.
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