Confuso, le pedí al tiempo
que me diera sus consejos
y así esperé sentado
sobre roca eterna
mirando el rio correr
ante mis ojos...
lluvias surcaron mis mejillas
y soles las resquebrajaron luego
otoños marchitaron mis cabellos
y nieves los blanquearon al crepúsculo...
hasta que llegó la noche última
y entonces creí entender...
pero no quedaba ya más tiempo.
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