En realidad, el dilema que tengo contigo es en el supermercado. Cuando deambulo extasiado entre el café y el agua mineral..y no sé exactamente qué fui a buscar..
Me dejo ir a veces, en los surcos que te delinean en mí. Mientras discurren imágenes sobreimpresas en las letras de las cajas y los frascos. Los sigo, y me deleito en el nombre de todas las especias. Y las hago chasquear entre mis dedos, como quien toca una melodía. Nunca me dan una moneda. ¿Será que no paso el sombrero cuando termino de tocar?....
Lo peor es cuando llego a la pescadería olfateando una mandarina y la vendedora piensa que es una indirecta…
En mi súper no hay la marca de detergente que busco. Ese que venía en un bote azul con tapita roja agujereada…
Qué buena estrategia la tuya, eso de traerlo a colación. Ya me vengaré.
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