Ella se inclina hacia su pequeño hijo y pone las manos en sus hombros. El sol brilla tras su cabeza como si fuera un ser divino.
--Ahora que se ha ido tu papá, tú serás el hombre de la casa. Empieza a beber, pégame y ve por unas putas a gastarte todo mi dinero--dijo ella.
--Haré mi mejor esfuerzo, mamá--dijo el pequeño Cabezadeaborto tomando un sorbo de la amarga botella. |