Como si ya me conociera, como si desde hace mucho tiempo me estuviera buscando, como si me conociera de toda la vida, llegó. A decir verdad, también yo sabía que llegaría. No llego dando aspavamientos, ni con estrepito, ni solemnemente, es mas, casi sin que me diera cuenta. Modorro, desganado, se adivinaba que no quería llegar. Y yo no se si realmente quería que llegara. Lo necesitaba, pero no se si me hacía falta realmente. De cualquier modo ya esta aquí conmigo. Era algo que no podíamos evitar, sin poder evitar el destino. Porque esta es la prueba más fehaciente de que el destino existe y gobierna nuestras vidas, no podía evitarse nuestro encuentro. Ni siquiera el o yo podíamos evitarlo. Finalmente, llegó mi año numero veinticuatro. |