En la ciudad de la plata, ciudad capital de la provincia de Buenos Aires, tres policias fueron asesinados a balasos y a cuchillasos,
luego los malvivientes pudieron escapar en el propio patrullero de las victimas.
No se sabe aun el movil de semejante atrosidad;
el presidente Nestor Kichner se refirio al tema, consternado por la gravedad de la situacion.
Mas alla de lo particular de este caso,
debo decir que este hecho no es muy distinto a los que viene padeciendo la poblacion constantemente desde hace ya bastantes años;
los otros dias, hablabamos a grandes rasgos,
de que el mundo esta dividido segun lo que se piensa como idiologia;
esta situacion como de efrentamiento macabro,
es un potencial causante de esa divicion por parcelas.
Hoy dia, la delicuencia es algo mas que delinquir.
Cinco personas ascesinadas por dia suman milquinientos y pico de almas al año,
que deben de partir forsadamente antes de tiempo;
una sifra que no refleja para nada ese costado emergente podrido de una sociedad enferma,
sino mas bien los resultados de una
guerra fria, con solo uno de los bandos,
actuando como un todopoderoso infernal.
Pienso que este estado de cosas,
no es algo normal; es probable que exista una crisis importantisima de valores conocidos,
por la que atravesamos,
pero, la precision que se observa,
en los hechos de delincuencia que hay,
muestra que el delicuente esta debidamente entrenado como para actuar como un soldado.
Hoy dia, no es precisamente un chorro el que se presenta a robarte,
sino, un soldado convatiente con forma de mounstro, que lucha por comerse todo
y cumplir una mision sagradada de no se sabe que patria...
Cintia Bermudez, en un exabrupto inesperado, desconecto la computadora a destiempo,
luego recien luego, se quito la ropa,
y nada, se rescosto en el sofa a meditar,
miraba, mientras pensaba en todo esto del terrorismo casual, que su piel esta algo desmejorada por de mas,
quisa por haber comido demasiado chocolate la semana anterior,
se froto inosentemente la piel con caladrill,
y siguio pensando y pensando,
meditando acerca del factor miedo colectivo;
de pronto, asomo por la puerta principal del living room, la figura de su manager representante,
un hombre muy apreciado por Cintia Bermudez,
que ademas tiene libre acceso a su intimidad,
dice que es su marido;
Ambos se quedaron en sus lugares,
en silencio, sin anunciarce, por largo rato,
pensando, reflexionando.
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