Ahora que tu silueta se evade
en las redes de la ausencia
tu regreso imposible se hace etéreo…
… mi despedida impulsiva
cobra el dolor merecido, como experiencia de vida.
Ahora que otros labios pronuncian mi nombre,
el sonido de tu voz
resuena fuerte en la soledad de mi noche,
tu recuerdo surge pausado
entre el gris-verdoso
de tu sensible mirada
y la locura de tiempos pasados.
¿Dónde ha quedado el abrazo que sostiene mi sueño?
¿Dónde el apoyo del espacio justo
para el calce de mi cuello?
La noche sigue llorando tu ausencia
entre lágrimas ocultas por la sonrisa del rostro,
conteniendo el silencio
de las palabras calladas.
Al recordar lo vivido,
el tiempo detiene su acelerado paso
y regreso a la primavera de entonces
que florece en mi entorno
poblando el alma de hermosos momentos
que el tiempo no borra.
Ay amor… ¡Cómo te extraño!
Y una voz interior, me repite constante
en un profundo silencio…
¿Serán acaso estos, tus últimos versos?
Pilef
Octubre 2007
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