PENAS CÁPSULADAS
Lágrimas recorrían los ojos de los individuos caminantes, lágrimas corrían también por mis ojos, mis penas eran sólo mías y también las de otros. De tantas cosas que perdimos y ganamos en el mundo, algún día todo tenía que colapsar. Por ese único día no existieron bandos contrarios, hasta podría permitirme decir, que todos éramos hermanos, mezclándonos los verdes con los rojos para prestarnos pañuelos gastados (dejando pancartas y armas en el suelo) para detener los mocos colgantes y algunos achís, porque las bombas lacrimógenas estaban en todas partes. |