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Amanecer Un nuevo amanecer, una nueva oportunidad de rozar el sol. Cómo cada día trepa hasta el más alto pináculo de roca y estira la palma de su mano. Puede sentir el cálido tacto de los primeros rayos. Y luego como cada día llora amargamente, pues sabe con seguridad que es lo más cerca que va a estar del astro rey. En ese momento su vieja herida de guerra, su ala rota, le recuerda aún más lo desgraciado que es, tan sólo un tullido. Y añora los tiempos en los que era el más poderoso guerrero, de su orgullosa raza, una raza de hombres que surcaban el cielo. Una raza de hombres alados. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net |