Un contacto-
Un instante.
Un estremecimiento
Un hervir de la sangre.
Como un chispazo.
Un cruce de centellas
en el tráfago cotidiano,
rumbo a casa.
Rumbo al trabajo.
Sorprendido eso sí, te miré.
Así de repente,
de ver tu gracia y tu salero
de mujer citadina.
Preciosa en el arreglo
de tu cabello,
suavemente revuelto.
Tus pestañas veladas
ocultando tus pensamientos.
Tu sonrisa floreciendo
en tu hermoso rostro
que enmarca la cincuentena
de tus primaveras.
Devolviste la mirada.
Desafiante,
pero en educado orgullo,
y ante mi insistencia.
una sonrisa
en tu carita inclinada.
Un beso que a mi mano di,
para enviártelo en pensamiento
en el momento
mientras los carros del metro
se cruzaban.
Tú, al este ibas
Yo, al oeste volvía.
Tu presencia fue el bálsamo
que alegro el comienzo de mi día.
Gracias bella aparición.
Gracias bella mujer
Nomade..sintiendo
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