Aquí hay un pedazo de paz tirado. Aun lado de este árbol crece la luz y se eleva al cielo. Y se va la luz sembrada. Semilla que florece y estalla en luna ausente, con reflejos de una nube ácida y negra.
Los ruidos nocturnos. Esos que suenan a tristeza rancia. El ruido de una gota cayendo al suelo, incesante. Ese ruido que no suena, el que sale cuando no hay aire: cuando se detiene el tiempo en la madrugada.
Y se asoma la lluvia, así, nada más. Escupiendo a todos su chipi chipi, con este pinche calor de los mil culos del diablo.
Entonces esa epidemia que trae la lluvia sube, evapora de los suelos. Epidemia de esperanza, de mirar y decir "está todo bién".
Aquí había un trozo de paz. Lo ha guardado en mi Samsonite... para más al rato. |