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Inicio / Cuenteros Locales / SOL-O-LUNA / EL SECRETO DE LOS ARBOLES (Dedicado)

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EL SECRETO DE LOS ÁRBOLES (Dedicado)



El día amanecía triste, aun siendo domingo no se vistió de fiesta. Llovía, el agua lo empapaba todo de humedad, de nostalgia, de melancolía.

Ana levantó la mirada encontrándose con el cielo cubierto por un manto gris.
Sentada frente a la ventana esperaba descubrir el vuelo inseguro de algún perdido recuerdo o rozar con su mirada el baile tembloroso de una hoja mojándose de vida.

Bajó la vista, en sus manos descansaba un viejo álbum familiar repleto de marchitas fotografías. Se fijaba en las personas, en como iban vestidas, en sus trajes, en sus peinados, en las posiciones de sus cuerpos, hasta toparse con miradas de seres que en aquel entonces tenían sueños, y que ahora desafiaban al tiempo, ya sus relojes no tienen cuerda, ni manecillas, ni tan siquiera esfera, pero esas miradas, esas miradas congeladas parecen plantarle cara.

Ana pasa una nueva página, en ésta su atención se fija principalmente en una fotografía, en ella reconoce al incompleto tablero de ajedrez que ahora envejece cogiendo polvo en las golfas. En la fotografía todas las piezas parecen estar esperando el comienzo de una nueva partida, pero eso no era posible, el tablero también en la foto esta incompleto, su vista se fija en la ausencia de una pieza, un peón negro que hoy aún no ocupa su lugar. Pasa de página y se encuentra frente a frente con la sonrisa de su bisabuelo, sus brillantes ojos lo abarcan todo mientras con sus brazos abiertos parece querer mostrar algo ¿un lugar? ¿Un sentimiento? ¿Un secreto? Sí, quizás un lugar, cree reconocer a lo lejos un trozo del puente que atraviesa el río que esta cerca de su casa, aunque el paisaje que rodea a su familiar esta ahora algo cambiado, aun así piensa que algo se le escapa, algo no le cuadra.
Ana levanta de nuevo la vista para darse cuenta que la lluvia ha remitido. Deja el álbum de fotos sobre la silla, se abriga bien y sale de su casa dispuesta a encontrar el lugar inmortalizado por no sabe quien.

A medida que se acerca, se va dando cuenta que un enorme bienestar se va apoderando de ella. Se siente observada, pero no le importa, a cada paso dado más atenta esta a otros pequeños detalles que la rodean. Disfruta pisando las hojas secas que le hacen de alfombra crujiente sobre aquel serpenteante camino.
Su cuerpo empieza a temblar ¿de frío? ¿De emoción? Nota como si alguien o algo la estuviese dando la bienvenida, como si desde siempre la hubiesen estado esperando.
Ana mira de derecha a izquierda no queriéndose perder aquellos valiosos instantes que en aquel momento estaban teniendo lugar.

Al poco lo reconoció, sólo unos pasos mas allá el antiguo escenario de la fotografía le hacía señales por medio de los árboles que le expresaban su alegría agitando sus ramas. Ana ahora lo entiende, en la fotografía su abuelo estaba contento porque había plantado árboles, y ahora esos mismos árboles son los que hacen de un bonito lugar un sitio tan especial. Se acerca al más próximo y lo rodea con sus brazos como si fuese un ser querido. Siente su tronco, su corteza. De reojo mira a otro árbol y un momento más tarde se funde con él en un nuevo abrazo. Se sintió tan bien que empezó a abrazar a todos los árboles que componían tan bello lugar.

El camino se regreso fue toda una fiesta. Antes de llegar a su casa Ana ya había decidido que repetiría la experiencia el próximo domingo.

Domingo a domingo, semana a semana, Ana hacía el mismo recorrido sintiendo cosas increíbles, difíciles de explicar, inenarrables, pero lo mas curioso del caso es que Ana tenía la sensación que cada domingo tenía que abrazar a mas árboles ¿Cómo podía ser eso?
La siguiente semana los contó: fueron 25 maravillosos abrazos, pero es que a la siguiente los abrazos se convirtieron en 32 y a la siguiente en 40, y eso sin moverse del lugar.

Era sábado por la noche cuando Ana salió de su casa dispuesta a descubrir el misterio. Avanzaba intentando no hacer ruido, su presencia pasó inadvertida mezclada entre la oscuridad, los árboles la esperaban al despuntar el nuevo domingo, pero no a aquellas horas nocturnas.

Cuando Ana se aproximaba al lugar, oyó algo que la hizo tomar mas precauciones, se escondió tras unos matojos, entonces fue cuando no podía creer lo que sus ojos veían, algunos árboles desenterraban sus raíces del suelo para andar lentamente sobre ellas cual si fuesen bailarinas de ballet avanzando hacia el lugar donde ella obsequiaba abrazos.

La despertaron los primeros rayos madrugadores de un nuevo domingo. Abrió los ojos y sonrió al verse rodeada por sus amigos los árboles. Se puso en pie dispuesta a abrazarlos a todos, contó 44 aquella mañana.
Ana se encontraba tan feliz que se descalzó y se puso a bailar de contenta, sus pies eran acariciados por la suave y fresca hierba cuando de golpe pisó algo duro. Se agachó para saber que era y sonrió al darse cuenta que era una pieza de ajedrez, un peón negro para ser mas exacto. Se lo metió en el bolsillo pensando: Volvamos a casa negrito que por hoy ya hemos sembrado amor, esperanza, optimismo…

Dedicado a una gran y sensible mujer escritora de la página: anyglo.

Texto agregado el 11-11-2007, y leído por 232 visitantes. (22 votos)


Lectores Opinan
2007-11-20 14:04:54 "...el baile tembloroso de una hoja mojándose de vida." Este relato me puso la carne de gallina, me emocionó hasta el punto que me has hecho salir a la huerta y abrazar al primer árbol que me ha salido al camino. Y lo de la pieza de ajedrez que faltaba todo un simbolimo que cuadra el círculo de este bucólico y sentido cuento. azulada
2007-11-19 13:28:24 Fe de erratas: Toda la historia gira y se encuentra a sí misma con ese peón perdido dentro de un halo mágico repleto de nostalgia..leer relatos como este es saborear el silencio en compañía de buena literatura...De veras ..Felicidades churruka
2007-11-19 13:27:20 Toda la historia gira y encuentra a sí mima con ese peón perdido dentro de un halo mágico repleto de nostalgia..leer relatos como este es saborear el silencio en compañía de buena literatura...De veras ..Felicidades churruka
2007-11-18 20:14:04 muy bella historia***** india
2007-11-17 14:56:37 Mucha magia y una gran imaginación en tu cuento. Me conmovió. Un besito. Sofiama
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