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Inicio / Cuenteros Locales / mariomatera / Peripecias de un Argentino en Los Ángeles

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Roberto Villanueva era un acaudalado abogado porteño. Había recibido una invitación de su primo William para pasar sus vacaciones en Los Ángeles.
Ambos pertenecían a distintos credos religiosos, Roberto había sido bautizado en la fe católica apostólica romana. William en cambio, pertenecía a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, nombre oficial de la iglesia mormona.
Roberto fue al aeropuerto de Ezeiza y allí tomó un avión de Aerolíneas Argentinas que lo llevaría a su destino. El viaje transcurrió sin inconvenientes y una vez que hubo llegado al aeropuerto de los Ángeles se puso en comunicación telefónica con su primo William para anunciarle su llegada.
Los norteamericanos que se hallaban en el aeropuerto supieron de dónde provenía Roberto al leer las palabras impresas en su equipaje que decían Buenos Aires – Argentina.
-Es un “sudaca”- comentó despectivamente uno de ellos.
Poco después llegó al aeropuerto William en compañía de su esposa Sandra. Venía a bordo de un Rolls Royce amarillo y vestía un flamante vaquero Far West y una camisa azul.
Sandra también estaba vestida con sencillez aunque con elegancia, con una blusa y polleras de color naranja que hacían juego con su cutis blanco rosado.
Me alegro de verte después de tanto tiempo Roberto, estaba seguro que vendrías- dijo William abrazando cordialmente a su primo.
- Lo mismo digo. William me alegra verte en la feliz compañía de Sandra.
- Iremos a mi casa y allí almorzaremos.
Roberto subió al auto y los tres se dirigieron en el mismo, a la casa de William ubicada en el 5847 de la avenida James Madison. En el trayecto William convidó a Roberto con chiclets estadounidenses:
- Éste es el famoso chiclet norteamericano Roberto, es nuestro sello distintivo es algo inherente a nuestra manera de ser. También es algo incorporado a nuestras costumbres consumir alimentos envasados.
- En la Argentina también hacemos consumo de chiclets, William y una de las marcas mas conocidas es chiclet adams, pero una de las costumbres que más signan a la idiosincrasia criolla es la de tomar mate. Los argentinos tomamos mates dulces o amargos, yo prefiero a los primeros.

Entretanto, habían llegado a la casa de William, una vivienda de dos pisos de bellas líneas arquitectónicas y con amplias habitaciones que hablaba claramente del confort en que vive el pueblo norteamericano. Sandra sirvió el almuerzo consistente en sardinas y otros productos envasados. A William le causó extrañeza el que Roberto no estuviese acompañado por Mabel, su esposa, e inquirió a Roberto la causa de esa ausencia:
- El orden natural de nuestra vida marital y la armonía de nuestra relación conyugal fue interrumpida por las relaciones lesbianas de Mabel con su amiga Elena. Llamó mucho mi atención la forma apasionada en que Mabel besaba a su amiga, tanto al recibirla como al despedirla de nuestra casa y resolví seguirle los pasos con un agente privado. Mis sospechas se vieron muy pronto confirmadas. Mi agente constató que Mabel y Elena habían pedido alojamiento en una de las habitaciones del hotel Plaza durante la noche de un sábado. Fue así que me dispuse a hablarle seriamente sobre el tema; una noche mientras cenábamos le reproché que había vulnerado el principio básico del matrimonio que es la fidelidad conyugal, al tener relaciones homosexuales con Elena y que había podido verificar el hecho haciéndole seguir con un agente privado.
Ella se sintió avergonzada y entristecida por haber sido vigilada pero entendió mis razones y accedió a la separación ya que le hice ver que constituía un mal ejemplo para nuestra hija Florencia. Es así como deje a ésta, al cuidado de su tía Andrea durante mi viaje.
- Me causa una profunda pena que hayas tenido que pasar por ese trance, Roberto, y espero que este viaje contribuya a restañar tus heridas.
La conversación tomó luego otro rumbo y se pasó a hablar de la relación norte-sur, ya que Roberto había viajado a Estados Unidos durante la presidencia de Carlos Saúl Menem.
-En nuestro país –comenzó diciendo Roberto –el ministro Domingo Cavallo, el padre de la convertibilidad, ha logrado la paridad peso-dólar, pero es un espejismo que seduce a mucha gente conjuntamente con la estabilidad. La argentina está de rodillas ante los organismos de crédito internacionales.
- El Fondo Monetario Internacional es un banco mundial que contribuye al crecimiento económico de los países americanos, Roberto.
- Te engañas William, es un ente cuyo comportamiento puede ser perfectamente comparable al de un usurero.
- Creo que sería conveniente Roberto, que no sigamos hablando de un tema en que tenemos puntos de vista tan disímiles. Te invito para que el domingo visites la iglesia mormona.
- Te advierto William que no quiero cambiar de religión y que deseo mantenerme en la fe católica.
- Tú sigue con tu religión y yo seguiré con la mía.
El almuerzo concluyó y llegado el día domingo Roberto en compañía de Sandra y de William y a bordo del Rolls Royce de éste, se dirigieron a la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ubicada en el 3640 de la avenida Thomas Jefferson.
En el trayecto, William brindó a Roberto algunas explicaciones sobre la iglesia mormona.
- Nuestro profeta José Smith- comenzó diciendo William- fue candidato a la presidencia de los Estados Unidos en 1844. Quiso introducir la poligamia entre los mormones y por ese motivo fue encarcelado. Las turbas populares asaltaron la cárcel y lo mataron, entrando a formar parte de los mártires de la religión. Es una creencia generalizada entre la gente que José Smith es el fundador de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días pero este concepto es incorrecto. La iglesia la fundó Jesucristo y José Smith fue un instrumento elegido por Dios para restaurar el evangelio, el verdadero evangelio de Jesucristo.
Ese era Domingo de testimonio ya que era primer domingo del mes y Roberto pudo escuchar los testimonios de los distintos fieles.
Las vacaciones de Roberto estaban llegando a su fin. Se sintió embargado por una honda melancolía. Se despidió de William y de Sandra y emprendió el regreso a Buenos Aires. Allí lo esperaba su estudio jurídico y el ejercicio de su profesión, en la cual creía encontrar un bálsamo a su condición de hombre fracasado en su matrimonio.

Texto agregado el 20-11-2007, y leído por 95 visitantes. (0 votos)


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