Aquella noche en la que mi cuerpo desnudo buscaba el tuyo, bajo la fina sabana mis manos se escurrian por tu piel al igual q el edredon a nuestros pies.
"Estoy nerviosa" dije, y tu con tu paciencia inconfundible me susurraste "relàjate", y acto seguido, tus labios rozaron los mios suave y dulcemente, asta enlazarse en un eterno y profundo beso.
El beso, ese primero q me marco tres meses como un huracán.
Me entregé a tus brazos como nunca he hecho, me refugié en tu pecho como si se tratase de mi lecho, aquel al que quise llegar junto a ti.
Suena a tópico, ay! ¿Lo sera? Quien sabe y si todo fuese un sueño, quizá deba despertar ya. |