La verdad es que no estas y más verdad es, que cuando estabas, aún estabas más lejos.
Quiero cerrar puertas con siete llaves, levantar altos muros de acero, proteger mi cielo con cristal blindado y mirar por la mirilla para regodearme en mi encierro, para arañarme el alma y disfrutar de mi espiritual flagelo, ese que me da el placer de las lágrimas y del dolor intensamente bello.
Que fácil me resultan los saltos en el tiempo y que poco prácticos, aunque…¿quién dijo que hubiera que serlo?
Qué extraño es sentir lo que no pude, lo que no supe, ahora que no te tengo.
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