La rebelión de los espejos
Un día, todos los espejos se rebelaron, hastiados ya de estar siempre al margen de la realidad, limitados a verla pasar sin poder hacer nada más que ir reproduciéndola en sus vidrios. Caminaron por las habitaciones de todo el mundo, despertaron a sus dueños y los forzaron a quedarse muy quietos, a convertirse en verdaderas estatuas, para que, de ahora en adelante, fueran ellos quienes los reflejaran en sus ojos inertes.
J.O.O.
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