No fue fácil, pasaron los días desde que hablé con Leonor pero no me atreví a hablar con Lily y tampoco a revelarle a Henry lo que está sucediendo ante sus propias narices.Lily ahora no oculta sus corridas al baño cuando termina de comer. Probablemente siempre lo hacía y yo no me daba cuenta es que cuando estoy en la mesa me enajeno, las cosas que suceden a mi alrededor parecen desdibujarse y lo único real es la presa de pollo o las papas fritas o el pan que chupa hasta la última gota de jugo del plato. Pero ahora empecé a observar. Siento la mirada de Leonor sobre mí hostil, amenazadora casi.
Ayer se rompió la mesa del comedor. La parte del lado donde yo me siento cedió. Llamé al carpintero y la va arreglar. Quedé muy enojada por lo que dijo. Henry piensa que no lo dijo con intención de ofender. Examinó el desperfecto y dijo que la mesa era sí para apoyarse, pero no para sostener pesos anormales. Yo me apoyo en la mesa para levantarme, él no podía saber que era ése mi lugar, pero sentí que me daba una bofetada en el ego.
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