PUNTO DE INFLEXIÓN
Si el dios sin rostro que hizo el universo
y dueño es de los días y el destino
me otorgara por tan solo un segundo
el poder de trocar un solo hecho
de los innumerables del pasado,
vacilación ni duda habitarían
mi pecho en el momento tan soñado.
No elegiría cambiar lo de Hiroshima
ni la crucifixión del Nazareno,
no impediría una sola guerra
ni las atrocidades de Treblinka.
En mi egoísmo obscuro empantanado
elegiría borrar aquel diálogo
que tú y yo sostuvimos esa noche
bajo la hipócrita luz de la luna.
Mas sé que simplemente es un deseo
y nunca darán curso a mi pedido.
Mi presente es ruin. Nada ya importa.
Ya no soy el de ayer y tú te has ido.
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