Era de tarde y el sol caía,
te añoraba sin querer,
te soñé esa noche y la siguiente,
tu presencia lejana volvió a aparecer.
Fuiste quemazón, ternura, río,
calor en el invierno de mi soledad,
pedazo de cielo y un montón de infierno,
que llevaba a cuestas con sumo placer.
Triste paradoja, te quería tanto,
que cada segundo te odiaba más...
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