DESHABITADO
Llevo el silencio de un extremo al otro,
enajenando el cielo de la noche
con las mudas señales de tu ausencia.
Voy auscultando piedras machacadas,
y el follaje encantado de la bruma;
buscando rastros que me lleven hasta ti.
Viajo ignorando los relieves de tu ausencia;
hasta aquí, nadie tuvo la piedad
de desmentirla en una lápida.
Debajo de la piel no habita nadie;
sólo, el terso silencio
acechando el estruendo de tus ojos.
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