Miré los ojos del mounstro que asechaba mi silencio,
lo contemplé silenciosa, como deseando algo mas de sus filosos dientes,
como esperando una respuesta, o un absurdo saludo,
lo contemplé silenciosa, expectante, las cosas volaron y cambiaron de colores,
colores rojos, y entonces baile junto con ellas, sombras en el piso sonreían felices, contemplaban el silencio, la realidad.
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