De pequeño, lo trataban como a un niño prodigio;
de adolescente, le reprimían sus preferencias;
de adulto, juzgaban su forma de vida;
de anciano, criticaban su obra.
Cuando murió... adoraban su trabajo.
Texto agregado el 18-12-2007, y leído por 28
visitantes. (4 votos)
Lectores Opinan
2008-05-22 19:41:05
No es por nada pero creo que tienes toda la razon. Icnocuicatl
2007-12-18 20:40:11
Es el vivo retrato de la verdad. Rotundo y verídico eliotama
2007-12-18 19:33:22
Buenas palabras que van al grano de cada etapa de la vida… nada lejos a la realidad… ö_Ò CHARCONAUTA
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