Me prometí no volver a publicar...
Pero es sólo ser infiel conmigo mismo.
No me lo perdono, pero me comprendo.
Además tuvo Sherazade la precaución de no advertirme hacia dónde viaja su alfombra mágica.
Así, lo puedo imaginar.
Y veo dos destinos.
Sólo que se confunden.
Los ancestrales y mágicos de las antiguas piedras,
de los bosques ocultos y llenos de misterio y sabiduría, y peligro, para el visitante casual, para el no iniciado ...
Las raíces familiares, que orientan a ese norte amable.
La agradable y turbia confusión entre lo deseado y lo conocido.
La magia y lo doméstico.
Por favor, cuéntamelo cuando vuelvas.
Pero no te prometo no contarlo.
Besos, orientados al noroeste.
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