Era tanto mi odio que me decidí a atacar, por la espalda… ¡como las cobardes!
Me preparé física y psicológicamente para el gran show; y cuando llego el día…
“estaba ahí, nerviosa, toda miedosa, el sudor caía tan frió por mi piel que no me atrevi a nada, tan solo a expandir un terrible: ¡Hola! …”
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