¿Qué será, ma belle Sherazade,
lo que me hace sentir más cerca de ti?
Desde luego, no es la distancia.
Ha de haber algún duende veloz, algún genio complaciente,
alguna magia,
que supera a la luz en rapidez.
Que me susurra tu nombre,
tu aliento,
y tu aroma.
Sabio y penetrante.
Percibo antiguos bosques,
antiguas piedras,
cubiertas de temprano rocío,
y jugoso musgo...
Nos vemos, allá donde estés...
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