Llovizna la tristeza en sus ojos.
Atesora añejas mieles, su alma,
Para extirpar, del corazón, espinas.
Rescata en el dolor del desamparo,
Ilusiones arcanas de su vida.
Mansión donde maduran sueños,
Acumulan aún, nostalgias vanas.
Ventisca se llevó sus lágrimas,
En esta primavera que devino,
Reverdeciendo nuevas esperanzas.
Ahora, la soledad ya no la espanta.
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