En el misterio azul
vive el pájaro,
que no logró su vuelo.
En esa cerrazón
de hastiado verso
muere la poesía.
Laberinto de sangre
girando años
en búsqueda de paz.
Es la piedra del mundo,
en su orfandad,
que se transforma en llanto.
La añoranza es rocío
que calma y llueve
las planicies del alma.
El aire se interrumpe,
intimidado
por la gloria del cóndor.
Embriagado de heridas
y solitario
el corazón desflora.
En las grietas del viento
la voz se hunde
deshojando alboradas.
Hilvanan desencuentros
hilos de ira
y los viejos rencores.
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