Retales de ternura
que los labios hilvanan,
con salobres besos
y caricias robadas,
entre mudos secretos
que modulan el alma.
Ternezas que dejan
grietas en recuerdos,
del dulce néctar,
de un amor eterno,
que recrea nostalgias,
de arcaicos fuegos.
El amor ha escrito
voces del alma
en sus hojas de sol,
más su brillo se apaga
con plumas que entintan
las luces del alba.
El amor madruga al sol
que albea las pupilas.
Agita la sangre,
y las venas camina.
Acapara suspiros,
y se desliza,
por el río encarnado
de la vida.
Abisma en el naufragio
de una mente confundida,
y lo rescata
la armonía
y el verbo, que él mismo,
convirtió en poesía.
|