Me gustan las iglesias y los himnos…
me remontan a una infancia muy lejana…
Me traen mil recuerdos que se han ido,
y me hacen cuestionar la vida entera…
Me cuesta imaginar la maravilla,
de un ángel que me cuida todo el día…
siguiéndome los pasos invisible,
recorriendo mi camino y mi rutina…
Es una paradoja tan enorme,
sentirme protegido de tal modo…
sabiéndome culpable del pecado
de no ser creyente convencido…
En todos estos años transcurridos,
marché con la soberbia del pagano
negando y sonriendo con malicia
mofándome de credos y alabanzas…
Ahora en el final de mi existencia
quisiera convencerme por que temo
contra todas mis creencias y valores
y desde el fondo de mi alma inpenitente
que no habrá un solo ángel de la guarda,
cuidándome en el sueño de la muerte.
E. Sandoval T. 15-04-007 |