Éramos tres, cada uno con su historia ,
un día cualquiera ,nos unió el hambre , el frió y la soledad.
No falto la mano amiga que nos tiro unos mendrugos,
sacio nuestra sed y nos lleno de caricias,
hubo otros que limpiaron nuestras heridas, pestes, tumores y crías.
Nos pusieron un cartel” protegidos”,
para ser diferentes antes los hombres.
Nada de esto sirvió ...
Una noche negra , tiño la luna de sangre,
para dejar una calle intachable, se nos privo la vida.
Mis amigos ya no están , quizás desde el cielo mi miran.
Mis pasos me llevaron por otros camino, esos que me alargaron la existencia
No quedan recuerdos , solo una calle vacía.
Y a esos hombres que jugaron a ser Dios
Hoy les digo....
Soy un callejero, un perro que desafió la muerte.
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