Extraño el indolente
bostezo de la cama
deshecha,
donde mis ojos húmedos
de vida,
caminaron tu piel
fatigando mi bestia
sin ley.
Hoy, apoyo los sonidos
sobre almohada infinita
y azul,
oigo violines de hierbas
tu voz.
Escondo en sábanas blancas
tu sombra visceral
y creo.- |