No puedo seguir contigo…. eso dijiste llegando a Baquedano a las 6.30 de la tarde, pese al calor y el olor a cuerpo humano, quedé fría y en blanco, cuando casi se cerraban las puertas del vagón en que íbamos, corrí detrás de ti, a codazos y espaldarazos con la gente que hacía cambio de línea, te alcancé en la escalera mecánica,….por qué ¿?? Por qué no puedes???? .-grité.
Bajaste la cabeza y entre dientes dijiste : Soy testigo de Jehová somos diferentes.- …Esa fue la pieza final del puzzle, entendí tantas de tus rarezas. Vi como te subiste al tren en dirección a Vicente Valdés, cuando llegué a mi casa miré la alfombra verde …. Sobre ella no había diferencias.
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