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Naturaleza Muerta
Sobre la mesa de madera oscura,
vibra el cristal y en luz canta una pera;
uvas que están, racimo casi afuera,
ofreciendo su carne y su dulzura.
Una banana asoma su madura
cabeza entre dos higos, cual cimera
de una vorágine frutal, que fuera
a desmedir del cuadro la pintura.
En el fondo fugaz, quema una vela
su pesada y rojiza luz poniente,
iluminando el ébano silente
que, inadvertido al ojo, se revela
bajo la tersa luz de la candela,
y a la mixtura aplaca, reticente.
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