Ven, hablemos un momento; te he llamado para decirte algo sencillo; algo sin mucha elaboración de sustantivos. Es algo en lo que pensé, símplementente, y que no quise dejar pasar la oportunidad de comentarte. Mientras observaba los barcos desde el balcón de mi habitación pensé que tú también estarías mirando en ese momento al horizonte. Tal vez no al mar, porque desde tu ciudad o pueblo no ves el mar, pero podrías estar mirando el bosque o símplemente manteniendo tu vista fija en una estrella, o en la Luna. Bueno, lo que te quiero comentar es que siento la soledad que te embarga cuando escribes y lees, y que yo también la comparto. Y al leernos, siento que un pedazo de esa soledad, desaparece por un rato, y nos hacemos uno: tú escribiendo y yo leyéndole. Ýo escribiendo y Tú leyéndome. |