En la ciudad de Caracas se estaba fraguando una revolución. Hombres, mujeres y jóvenes libres decidieron salir a las calles a proclamar la independencia del capitalismo. Un odio larvado sacudió los corazones de la mitad de la población venezolana que, acostumbrada a los privilegios que ostentaba oligárquicamente, se vio, de un día para otro privada de ellos, siendo obligadas muchas personas a abandonar sus casas, sus automóviles, sus yates; lléndose de uno de los países más ricos de América del Sur, a vivir a uno de los países más ricos del Mundo. En fin, de todos modos es penoso constatar que el poder sea excluyente y ejercido despóticamente, al estilo de los "gorilas", en el país más bello de América Latina. |