La noche va jugando rayuela por los charcos de luna. Aquí o allá, el cielo está herido por un sable de estrellas y el jardín de los corazones sangrantes deja escapar un suspiro , tal vez dos.
Cuelgo un beso en tus labios y te regalo la magia de un sueño. Se que es poco, pero soy solo un mendigo de ilusiones, me queda un papelito con una poesía tonta, un muestrario de angustias y en el bolsillo de mis saco guardo un recuerdo celeste con tu nombre bordado en hebras de tiempo.
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