Tito no conocía el mar. Su tío Paul lo llevó a "decubrirlo". Viajaron a la costa, a la ciudad de Lota, desde Purén, su pueblo natal, ubicado en medio de la cordillera de Nahuelbuta.
Acostumbrado a las cordilleras nevadas, a los bosques de boldos y peumos, de helechos gigantes y a los lagos azules como el cielo, al ver el mar y no poder determinar los límites de tanta agua junta, el niño permaneció mudo unos segundo, y se agarró firme a la mano de su prima, para no perder el equilibrio. Luego comentó: Tío, chuta, el lago pa grande!.
|