Eclipse Lunar
Con una túnica de bronce ví como se vestía la luna.
Abajo, brillante y perdido en el negro silencio, Saturno en la odisea de su laberinto.
El tiempo congelado en unos minutos de eclipse total, eclipse del alma, eclipse de la libertad lumínica.
Próntamente la luna comenzó a lavarse la cara, quítándose el tizne brumoso y cobrizo.
Precioso despertar de la luz.
Esa noche fue un claro-oscuro de íntimo mutismo.
Una especial existencia simultánea de los opuestos. |