Un día cualquiera, el que menos imaginaba, aquel sueño que tanto tiempo llevaba persiguiendo se hizo realidad. Lo cierto es que era un poco diferente de lo que había esperado. Pero no importó, porque no era como pensó, era mucho mejor.
Y así siguió su vida y se deshizo de los fantasmas del pasado, del miedo actual y de la preocupación futura. Porque, al fin y al cabo, el único tiempo posible es el presente, y eso es lo único que quería vivir. Un presente para siempre…
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