Palabras que se lleva el viento, súplicas que se precipitan desoídas por los deseos, amontonadas, olvidadas en ese rincón donde las telarañas las envuelve de silencio.
Palabras huecas de sentido cuando no quieren ser recibidas, manos que no acarician, putrefactas de implorar ternura.
Alejándose despacio, empujada por el desprecio de lo que no es tenido en cuenta. Mirando hacia atrás en cada paso, mientras sueña con ser llamada, silencio y frío abrazados a su cintura.
Mírame, le susurra mientras camina, me estoy perdiendo sin tí... pasos ingrávidos sobre un camino que se ha abierto para la huída.
Llámame, continua susurrando, porque me estás perdiendo. Sueños rotos sobre su frente, mira el desierto de lo anhelado y por venir.
Abrázame, hilo de voz que sale de las entrañas, último susurro ahogado por la inevitable distancia.
Palabras... tantas palabras que no significan cuando no son escuchadas...
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