La montaña sangra
fluye desde sus venas agrietadas
y se pierde en la lejanía
tan fresca, tan cristalina
La montaña llora, lozana
se mezclan lagrimas arenosas
en las huellas de su sangre
y nuestra sangre
El Aconcagua ama
con furor violento, apasionado paisaje
abrazas para siempre
a tus locos amantes.
Como hiciste con su padre
dormirá por siempre en tus nieves eternas
y arrojarás al vacío una prueba
una bota, un homenaje |