Cáustica era con su tía, la enana Macjitcha. Sus padres murieron al nacer la criatura y la mujer se hizo cargo. Al principio la mudaba, le preparaba sus leches cinco o seis veces por día, la vestía, la paseaba y la mimaba. Luego, la niña se convirtió en una tirana, dándole órdnes, manteniendo con ella una relación distante e impersonala; sospechaba que la mujer no era su verdadera madre, un un oculto resentimiento fue larvando los terribles sucesos que se desencadenarían años más tarde.
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