Ya no quiero monopolios, alejen de mí las tablas cuadriculadas de los ajedreces. Ahora quiero jugar con tus labios.
Quiero jugar con tu boca, sentirla y fundir la mia entre ella. Oler tus manos temblorosas acercarse, bailar el vaivén de tu alma, y hacer ese camino de besos de tu hombro a tu oído, de tu espalda a mi espalda, de tu vida a mis reliquias, de tu piel a mis labios.
Disfruto más de todo eso... |