Ella trajo un recorte de una revista para amas de casa. Me lo dio como con prisa. Leí:
"Según los filósofos clásicos, la Verdad última de todas las cosas se encuentra dentro del alma de cada uno"
-¿Es verdad?
Miré a sus ojos, y vi sinceridad y tristeza, mezcladas e infinitas. Desaparecí de cualquier manera, dando una excusa barata o el nombre de un libro...
No me atreví a decirle que la Verdad (cómo la Felicidad) no existe como tal, que la encontramos a trocitos, escondida entre las virutas de días ya muertos. |