"... nos fuimos llendo tan lento. Tan lento que casi no lo advertimos. Nos entristecian las mismas hojas secas, pero eso era algo que sabíamos, algo ya aprendido.
Ya no estabamos juntos en el reverso de las hojas. Y eso también era algo que sabíamos.
Y lo sabíamos al igual que la presa sabe de su cazador.
Lo sabiamos en el miedo, en el peligro de cruzar todo un día a campo abierto lleno de tristes hojas sin rostro". |