TARDES DE DOMINGO
(A mis padres Adermo y María Ester, y a mis hermanas Liset y Karen).
Recuerdo las viejas tardes de domingo escuchando el fútbol por la radio. Recuerdo también los paseos en familia al Forestal o a la Quinta Normal. Recuerdo el pan con mantequilla y pechuga de pollo, el jugo y los huevos duros sentado en el pasto.
Recuerdo cuando eran tardes divertidas, con bombas de agua y manguereos entre los amigos, cuando el barrio aun era barrio, cuando pasábamos medio juntos el verano. También recuerdo cuando el frío del invierno no era excusa para salir a jugar a la pelota desde la mañana hasta la tarde y cuando mi cumpleaños era solo para tres.
Recuerdo no haber tenido una pobreza mejor pagada que la de aquellos años. Recuerdo como aprendí a amar.
Recuerdo a mi madre, abnegada e incansable hasta el día de hoy. Ni hablar de mi padre que hace tan poco nos dejó, pero que grabó a fuego la bondad en nuestros corazones. Recuerdo a mis hermanas, que ahora ya son madres y veo el reflejo de nuestra propia infancia en sus hijos, Diego y Rafaella. Recuerdo cuando todo era tan fácil, tan simple y sin preocupaciones.
Recuerdo el largo camino que me trajo hasta acá, y agradezco que haya sido este y no otro, pues así me gusta recordarlo. |