Habiamos perdido toda esperanza. Llevabamos casi una semana sin comer, solo habiamos pasado por nuestras gargantas algunos trozos de raices que habian alrededor pero eran realmente incomibles. Incluso el perro se mostraba reacio a comer eso. Y entonces comprendi que no nos quedaba otra salida, que habia llegado el momento, y que por mas que lo queria, era la unica alternativa. Y fue asi como haciendo de todo el valor que tenia, y apartando la repugnancia que me daba, lo mate y comence a trozarlo, ante su atenta mirada, incredulo. Y fue asi como el perro y yo nos alimentamos de la carne de mi hermano por mas de diez dias, el clima nos ayudo para enlentecer la descomposicion... pero ahora se acabo... estamos el perro y yo... y me esta mirando... |